Creencias del budismo VS La filosofía budista en sí

Las creencias del budismo son tan variadas como personas hay en el planeta. LA GENTE CREE MUCHAS COSAS… relacionadas con las enseñanzas, cuentos y memes, de un tal Siddhārtha Gautama, el hijo de papá de un rey local hindú adinerado, que hacia el final de su vida representan como calvo, barrigudo y sonriente, y que vivió unos quinientos años antes de la era cristiana, y que –supuestamente– se auto-realizó, se iluminó, y por eso lo apodaron El Buda (del sánscrito “budh”, despertar, conocer, percibir perfectamente). Eso es el budismo que anda por la calle y por el Internet.

Creencias del budismo VS la filosofía budista en sí

Si alguien está realmente interesado en entender y vivir la Realidad tal cual (alias Dharma, o Dhamma) según la visión y filosofía que ofrece el Buda, es mejor que no crea nada, y que no sepa nada de antemano. Así, si tuviera la suerte de toparse con alguien que sepa de verdad y que sea de confianza, o sea, un iluminado mismo, se evitará un montón de desvíos y callejones sin salida, que de lo contrario lo dejarían sin duda como estaba: despistado, y, a la postre ignorante y sufriendo los embates de la vida. Si las escrituras no nos engañan, o sea si sabemos interpretarlas críticamente con nuestra mente del siglo 21, y conseguimos destilar la esencia de la sabiduría en ellas contenida a menudo –agárrate que vienen curvas– en forma poética, simbólica, arquetípica y metafórica, este fulano era, efectivamente un iluminado.

Los textos originales del budismo

El Tripitaka, o sea la colección de los discursos originales del Buda (no escribió una sola línea, el vaguete) recogidos por sus seguidores después de haberlos memorizado, recitado y a veces cantado por unos seiscientos años, consiste en unos 96 tomos, divididos en tres ‘cestas’, una de ellas aburridísimas, pues son las reglas monásticas, otra preciosa y poética con las sutras (al estilo de collares de perlas) o discursos, y la última interesantísima pues es el fundamento psicológico (y también, relacionado con la consciencia y la no consciencia) de la terapia del Buda para curar nuestra ignorancia, y de rebote, nuestra ansiedad generalizada, y la depre prevalente en los seres humanos en este joven siglo 21.

O sea, o eres un genio en temas psico-soma-existenciales -dicho sea de paso, término estampado por TDW-, o vas a pasar diez años dando tumbos en el laberinto del Minotauro, o… necesitas a un experto hecho y derecho, y de confianza. Buena suerte. Además, la sabiduría es un tema ajeno a la mente moderna, y aun en nuestro idioma materno, desgranada, desmenuzada y pre-digerida, la gente no la entiende. Nada, que necesitas un maestro para poder siquiera absorber a medias la primera Verdad Noble. Obtención de sabiduría, ya sea oriental o bien occidental, lleva tiempo, estudio, voluntad, y ayuda de un entendido.

La necesidad de un maestro de verdad

Pero como estás leyendo esto en TDW, relájate, que la suerte, lo creas o no, ya te ha sonreído. Sólo tienes que explorar el contenido de esta página Web, y vas a aspirar la fragancia del Dharma, la esencia de la sabiduría del Buda. Y si quieres investigar esa fragancia, lo único que has de hacer es… preguntar con total candidez, y recibirás respuestas igualmente cándidas acerca del Buda, y sus enseñanzas, pero con una claridad y precisión inigualada.

Si quieres saber de verdad, sin trampa ni cartón, y en términos científicos acerca de todos los clichés asociados con la sabiduría del Buda, o sea, todos los tipos de meditación y contorsiones corpóreas, filosofía budista, budismo Zen, budismo tibetano, budismo Theravada (alias Hinayana despectivamente), el Mahayana, el Tantrayana, el Vajrayana, los diversos planos de existencia, y demás historias para no dormir, … pregunta, y te sorprenderás de que vamos a reducirte todo este escalabro de ‘variaciones culturales y miméticas sobre el mismo tema’ a Tres Sellos y Cuatro Verdades Nobles.

¿Quieres saber más? ¿De verdad? Pues entonces ‘UPANISHAD’! O sea del sánscrito “upa” (cerca, al lado de) y “ni-ṣad” (siéntate) o en español claro «siéntate cerca» … PREGUNTA … y escucha.
Ahora te toca a ti dar el primer paso hacia tu incipiente adquisición de la sabiduría vertical. Esperamos pacientemente tus preguntas.