Las 9 claves de la filosofía de vida oriental

La cultura oriental ha marcado una diferencia clara con respecto a la occidental a lo largo de la historia. Su filosofía de vida despierta un interés en las personas que hemos crecido y vivido en occidente. Tras practicar artes marciales durante más de 10 años, fui experimentando esta filosofía de vida desde dentro.

Filosofía de vida oriental

Hay grandes diferencias de cultura entre occidente y oriente. Empezando por la religión, pasando por las costumbres y acabando por su código moral, el mundo oriental provoca un choque cultural enorme para aquellos que siempre hemos vivido dentro de la cultura occidental.

Esto lo comprobé de primera mano la primera vez que entré al dojo, la zona de entrenamiento de karate. Cuando cruzabas el umbral y entrabas en el dojo, te introducías en un oasis oriental, totalmente distinto a lo que había fuera.

El oasis oriental: el dojo

En el dojo reina el silencio, matizado con el sonido de los movimientos y las respiraciones rítmicas de los karatekas. Aunque hayan más de 30 personas en el lugar, sólo se oyen unas pocas voces y son casi inaudibles. Fuera del dojo, cualquier lugar en el que hayan más de 5 personas se convierte en un conjunto de voces y gritos muy molesto.

En el dojo se respira respeto, disciplina y seriedad. Hay un protocolo claro de saludos haciendo una leve inclinación con el cuerpo. No hay bromas, comentarios fuera de lugar o palabras malsonantes. Hay un objetivo común y claro: entrenar. Fuera del dojo, en ningún lugar he vivido una sensación tan disciplinaria pero no opresiva. Tampoco he sentido una seriedad tan gustosa como aquella.

En el dojo, cada error es una lección constructiva. Todos se ayudan e intentan mejorar juntos. No hay competitividad para demostrar quién era el mejor, tampoco burlas o cuchicheos de ningún tipo. Fuera del dojo, ser el mejor, el primero y el más conocido es lo prioritario, aunque tengas que cortar unas cuantas cabezas para lograrlo.

En el dojo hay un Maestro (o Sensei), alguien que te ayuda a desarrollarte, te empuja a romper tus límites y te guía en tu avance. El maestro es respetado y sabe cuál es su lugar. No es vanidoso ni narcisista. Es una referencia de comportamiento coherente con la actividad que se realiza en el dojo. Fuera del dojo, el liderazgo es más una cuestión abstracta que pocas veces se ve reflejada en la realidad.

En definitiva, en el dojo hay una filosofía de vida distinta.

El mantra marcial

Dentro de ese ambiente tan distinto, el entrenamiento no sólo es practicar unas cuantas técnicas de lucha, sino que es algo cualitativamente distinto. Es holístico, te desarrollas física y mentalmente. Y, aunque la mayoría de karatekas no es consciente de ello, también hay un desarrollo existencial.

Este desarrollo existencial está condensado en una especie de mantra que se repite al final de los entrenamientos. Tras cada entrenamiento, nos arrodillamos en el suelo, sentados sobre nuestras piernas y guardamos un momento de silencio. De pronto, el sensei recita el mantra, frase a frase, y los alumnos lo repetimos.

Aquí están las 9 frases que componen el mantra y que dan una idea de la filosofía de vida y pensamiento orientales:

  1. Se correcto en tus maneras con humildad.
  2. Entrena bien considerando tus posibilidades físicas.
  3. Estudia y practica con seriedad.
  4. Mantente en calma, contrólate, se rápido y flexible.
  5. Cuida tu salud.
  6. Vive una vida llena y sencilla.
  7. No te supervalores.
  8. Deja tu cuerpo y mente flotar libres como si fueran uno.
  9. El entrenar no tiene recompensa.

El pensamiento oriental y su significado existencial

Estas 9 frases transmiten paz interior de forma directa. Pero su mensaje es mucho más profundo. Vamos a ver su significado existencial y la afinidad que tiene con Trickle-Down Wisdom.

Se correcto en tus maneras con humildad.

Actuar de forma correcta y ser humilde (También llamado sila) son partes del noble camino óctuple del budismo. Recorriendo este camino a través de todas sus vías se trasciende el sufrimiento (o dukkha).

Entrena bien considerando tus posibilidades físicas.

Llamada directa al autoconocimiento. Conoce tu cuerpo y entrena en consecuencia. Sólo así se logrará un entrenamiento óptimo.

Estudia y practica con seriedad.

Al igual que ocurre con el conocimiento vertical, la transcendencia o la coherencia, el desarrollo en un arte marcial no es un camino fácil. La seriedad y la práctica constante son esenciales para cualquier tipo de avance y desarrollo.

Mantente en calma, contrólate, se rápido y flexible.

La calma y el control son la consecuencia última de la iluminación. La flexibilidad aporta la plasticidad necesaria para no dejarse esclavizar por los esquemas mentales obsoletos y las costumbres.

Cuida tu salud.

Higiene vital. Sin salud, no puede haber un desarrollo físico ni mental. Es la base de la pirámide de Maslow. Quién no cuida su salud, tampoco está cuidando su mente. Y por tanto, no está en el camino correcto.

Vive una vida llena y sencilla.

Referencia a la sobriedad, a la ausencia de apegos.

No te supervalores.

De nuevo, se llama a la humildad como parte del desarrollo. Analizarte con una visión realista, alejada de prejuicios o clichés, te hará verte tal cual eres. Y entonces verás la Realidad.

Deja tu cuerpo y mente flotar libres como si fueran uno.

Samadhi. Esta frase tiene como objetivo alejar la dualidad. No somos mente o cuerpo, no son cosas separadas. Somos uno.

El entrenar no tiene recompensa.

Esta es la frase que más choca con la cultura de occidente. ¿Cómo es que entrenar NO tiene recompensa? Entonces, ¿para qué se entrena? Con esta última frase, se remarca la importancia de estar en el momento. No se entrena para conseguir algo, para ser algo. Eso es un apego. Se entrena por entrenar.

Como has podido comprobar, la filosofía de vida oriental es muy distinta a la occidental. Nuestra cultura occidental se introduce en nosotros desde que somos pequeños, marcando gran parte de nuestros comportamientos y pensamientos. Estudiar y conocer otras formas de ver el mundo ayuda en gran medida a abrir la mente y ascender en la pirámide de la coherencia.